Masivas olas de protestas en Irán. ¿Qué pasa cuando se rompe el pacto social entre ciudadano y Estado?
De Mariano Merino

Es imperativo que la crisis en Irán se comprenda como una suma de episodios que han terminado por quebrar el frágil pacto social entre el régimen y la ciudadanía. La confluencia entre una economía fallida, un aislamiento internacional que va en ascenso y una sociedad marcada por una memoria reciente de represión ha creado un escenario en el que la protesta surge como una reacción colectiva frente a la pérdida de expectativas de estabilidad y seguridad.
El detonante inmediato ha sido el colapso del modelo económico que, durante décadas, sostuvo una aparente estabilidad a través de subsidios estatales. La inflación anual, situada en torno al 40 %, ha degradado de manera drástica el poder adquisitivo, mientras que el rial iraní se ha devaluado hasta cotizar por encima del 1.400.000 por dólar. A ello se suma la carencia de bienes esenciales como la carne y el arroz, así como decisiones gubernamentales que no fueron bien recibidas por la ciudadanía (como el aumento del precio de la gasolina subsidiada y la eliminación de tasas de cambio preferenciales) que han golpeado directamente el bolsillo de las familias en sectores populares y comerciantes comunes. La consecuencia ha sido la ruptura de la relación de dependencia entre Estado y ciudadano, en la que el primero ya no puede garantizar mínimos de bienestar ni responder las necesidades del pueblo en sus manos (Infobae, 2026).
Esta implosión económica se produce, además, en un contexto geopolítico desfavorable para Teherán (Capital de Irán). El denominado “Eje de la Resistencia”, pilar de la proyección regional iraní, se encuentra debilitado tras una serie de derrotas importantes, entre ellas el retroceso de Hamás en Gaza, la eliminación de parte de la dirigencia de Hezbolá y la caída del régimen de Bashar Assad en Siria, aliado clave. Aunque Irán mantiene vínculos con China y Rusia, estos se limitan a intercambios económicos y militares puntuales, sin traducirse en un respaldo político o diplomático capaz de aliviar la tensión internacional. El descontento social tampoco es reciente. Las protestas de hoy se alimentan del resentimiento acumulado desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial reveló la distancia entre el régimen y una juventud que ya no acepta la tutela moral ni la represión a cambio de estabilidad. Ese episodio marcó un antes y después en la conciencia colectiva (Salem, 2026).
Alrededor de este contexto estallan las protestas masivas de fines de 2025 e inicios de 2026. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, se han registrado más de 340 manifestaciones en las 31 provincias del país (HRANA, 2026). En un principio se manifestaron como reclamos económicos liderados por comerciantes en Teherán lo cual no generó un problema real, esto se transformó rápidamente en una confrontación política abierta, con mensajes y órdenes dirigidas contra el sistema en su conjunto. La respuesta del régimen ha sido cerrar cualquier espacio de diálogo, el líder supremo, Ali Khamenei, calificó a los manifestantes de “alborotadores” y avaló una represión inflexible. Las declaraciones del presidente Donald Trump han sido utilizadas por el líder supremo iraní para reforzar su narrativa de injerencia extranjera, acusando a los manifestantes de actuar como “mercenarios extranjeros” (Patilla, 2026).
El costo humano es elevado. Las organizaciones de derechos humanos reportan al menos 38 fallecidos y más de 2.200 detenidos (HRANA 2026). Hospitales en Teherán y Shiraz se encuentran saturados por la gran cantidad de heridos, al punto de haber suspendido cirugías que no son de emergencia. Un médico del Hospital Farabi (el principal centro oftalmológico de la capital) señaló que los servicios están desbordados y que numerosos pacientes presentan heridas de bala, especialmente en cabeza y ojos, sin que existan suficientes cirujanos para atenderlos (BBC, 2026). En este panorama, Irán parece atrapado en un ciclo de represión y violencia, donde la fuerza bruta estatal se convierte en la única herramienta de un régimen debilitado, profundizando una inestabilidad que difícilmente podrá contenerse en el corto o mediano plazo.
Bibliografía
Gambell, J. (2026, enero 8). Las claves para entender la crisis en Irán: protestas masivas, economía colapsada y tensiones nucleares. infobae. https://www.infobae.com/america/mundo/2026/01/08/las-claves-para-entender-la-crisis-en-iran-protestas-masivas-economia-colapsada-y-tensiones-nucleares/
Israel y Líbano. (2024, octubre 1). BBC. https://www.bbc.com/mundo/articles/c99vmzl5vdgo
Patilla, D. Á. (2026, enero 9). Protestas en Irán: qué las ha provocado, cómo responde el régimen y qué puede pasar ahora. RTVE.es. https://www.rtve.es/noticias/20260109/claves-protestas-iran-regimen-ayatolas/16887771.shtml
Salem, M. (2026, enero 2). Trump amenaza a Irán tras la muerte de manifestantes en las protestas. CNN en Español. https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/02/mundo/trump-amenaza-iran-tras-la-muerte-de-manifestantes-trax
Salem, M. (2026, enero 10). ¿Por qué protestan los iraníes y qué significa esto para el régimen? CNN en Español. https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/10/mundo/protestas-iran-implicaciones-regimen-trax
Sullivan, H., Pakzad, S., & Asadi, R. (2026, enero 10). Médicos en Irán denuncian hospitales saturados tras dos semanas de protestas. BBC. https://www.bbc.com/mundo/articles/czr4v6y5z2ro
En-hrana.org. Recuperado el 11 de enero de 2026, de https://www.en-hrana.org/a-report-on-the-twelfth-day-of-nationwide-protests-in-iran-widespread-strikes-internet-shutdown-and-surge-in-arrests/?hilite=Ir%C3%A1n