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Soft Power y gastrodiplomacia: lo que el “mundial del desayuno” revela sobre el Perú en el escenario internacional

De Keyti Campos

Comisionada de Investigaciones

En los últimos días, el Perú se convirtió en protagonista en redes sociales al obtener el primer lugar en el llamado “Mundial del Desayuno” el pasado 13 de septiembre. Más allá de la anécdota y del entusiasmo ciudadano, este triunfo pone sobre la mesa un aspecto de mayor relevancia: el rol de la diplomacia cultural y del soft power en el escenario internacional.


¿Cómo una competencia en redes sociales impacta en la proyección internacional de un país y en el fortalecimiento de su soft power?


La respuesta se sitúa en comprender que, en un mondo globalizado, la influencia no se ejerce únicamente mediante el poder militar o económico, sino también a través de la atracción cultural y simbólica. Joseph Nye, quien fue pionero de este concepto, define el soft power como la capacidad de los Estados de influir en otros mediante la atracción y la persuasión, en lugar de la coerción (EBSCO, 2025). De este modo, cuando el Perú gana visibilidad en una competencia viral como el “Mundial del Desayuno”, no solo obtiene un reconocimiento efímero en redes, sino que proyecta su identidad gastronómica como un activo estratégico para construir prestigio y reputación.


Este tipo de logros fortalecen el soft power nacional, consolidan al país como referente cultural y abren espacios en la diplomacia internacional, donde la gastronomía se convierte en un vehículo de legitimidad, cooperación y prestigio. La relevancia de estos fenómenos es evidente en el derecho internacional, al observar cómo expresiones culturales tales como la gastronomía, el arte o el deporte terminan integrándose en tratados, mecanismos de cooperación y reconocimientos globales que refuerzan la imagen de los Estados. Esto se ve reflejado en organismos como la UNESCO que reconoce patrimonios culturales inmateriales, como la gastronomía, lo que no solo otorga prestigio simbólico, sino que también genera compromisos jurídicos y políticos de preservación para los Estados.


Una manifestación concreta del soft power es justamente la llamada “gastrodiplomacia”, al convertir la riqueza culinaria de un país en un instrumento de atracción y persuasión. En el derecho internacional esta constituye una forma de diplomacia cultural que utiliza la gastronomía como vehículo de soft power. Mary Jo A. Pham, exdiplomática estadounidense y experta en este concepto, sostiene que este tipo de diplomacia es una forma innovadora de sacar provecho de la identidad nacional auténtica de un país mediante una forma tangible de soft power (Mc Cubin, 2021).


En las últimas décadas, muchos países latinoamericanos, incluyendo Perú, ha usado su gastronomía como un potencial para ejercer este soft power en su política exterior como una forma de atracción al mundo. En el nuestro caso, el Perú ha venido realzando su reputación a lo largo de los años a través de campañas como la reconocida “Marca Perú” que busca posicionar la cultura peruana como un referente en distintas partes del mundo.


Hasta aquí hemos visto cómo la gastronomía y la diplomacia cultural operan como expresiones del soft power. Resulta clave entonces ampliar este enfoque hacia experiencias internacionales que demuestran la capacidad de este poder para reconfigurar relaciones políticas y económicas a gran escala.


Un ejemplo clave es la estrategia de China hacia América Latina cuando incorporó explícitamente el soft power como componente central de su política exterior desde inicios de la década del 2000. Este despliegue de poder blando se evidenció principalmente en el terreno cultural y simbólico, mediante la instalación de Institutos Confucio en países como México, Perú, Chile y Argentina, promoviendo el idioma y la cultura china como un recurso de atracción y entendimiento mutuo. La dimensión cultural constituye uno de los recursos más fuertes del soft power chino, pues a lo largo de los siglos su riqueza filosófica ha despertado gran atracción en el mundo (Lee, 2011; Cho & Jeong, 2008; Glaser & Murphy, 2009, citados en Rodríguez Aranda & Leiva Van de Maele, 2012).


De este modo, China ha utilizado su tradición milenaria como herramienta diplomática para fortalecer vínculos y ganar legitimidad en América Latina, logrando proyectar su idioma, valores y cultura como recursos de atracción. En nuestra región, esta estrategia permitió afianzar vínculos diplomáticos con países como Perú, Chile y Brasil, que comenzaron a percibir a China no únicamente como un aliado económico, sino también como un actor con peso cultural y educativo. Tal como plantea Joseph Nye (2017), mientras el poder duro puede obtener resultados inmediatos, suele despertar resistencia, en cambio, el poder blando cultiva afinidad, legitimidad y vínculos duraderos.


De la misma manera que China supo desplegar su herencia cultural como recurso de influencia internacional, el Perú tiene en su gastronomía un activo de soft power con enorme potencial. Esto queda en evidencia tras el reciente logro en el “Mundial del Desayuno”. En este marco, la gastrodiplomacia se perfila como la estrategia para transformar un reconocimiento viral en redes en una política sostenida de diplomacia cultural, capaz de reforzar la marca país, abrir espacios de cooperación y consolidar al Perú como referente gastronómico en el escenario global, como lo ha venido realizando. Así, lo que podría parecer un simple concurso en redes sociales se convierte en una oportunidad para amplificar uno de los principales activos de soft power del Perú en el plano del derecho internacional.



Bibliografía


Kivak, R. (2025). Soft and hard power. EBSCO Research Starters. https://www.ebsco.com/research-starters/social-sciences-and-humanities/soft-and-hard-power

Mc Cubbin, R. (2021, 28 de diciembre). Gastrodiplomacia: una oportunidad para América Latina. LISA News.

https://www.lisanews.org/internacional/gastrodiplomacia-una-oportunidad-para-america-latina/

Nye, J. (2017, 21 de febrero). Soft power: The origins and political progress of a concept. Humanities and Social Sciences Communications, 3, Article 17008.

https://www.nature.com/articles/palcomms20178

Rodríguez Aranda, I., & Leiva Van de Maele, D. (2012). El soft power en la política exterior de China: consecuencias para América Latina. Polis (Santiago), 11(35), 423–448.

https://www.scielo.cl/pdf/polis/v12n35/art22.pdf

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